Para muchas personas el preparar una oposición supone un importante reajuste de actividades en su vida cotidiana.
El trabajo, la familia, la vida social u otros compromisos, absorben gran parte de la jornada, por lo que añadir una sobrecarga de trabajo –la oposición lo es- a un tiempo ya escaso puede plantear –si no se controlan estas variables- situaciones conflictivas ligadas a la necesaria priorización de temas y la generación de nuevos hábitos.