Considerar que el hecho de asistir a clase, subrayar en el temario lo que indica el profesor, realizar algunos test –cuando no estudiar con ellos- o dar un repaso a los temas, -sin un criterio bien definido-, de vez en cuando, es suficiente para avanzar en la preparación de la oposición.
Pasear un voluminoso temario qué, además de incómodo, no se utilizará, ya que en clase se tratará, generalmente, un tema concreto.
Antes de asistir a clase, el no haber leído el tema que va a tratarse ese día anotando, además, en una hoja los conceptos o términos que resulten de difícil comprensión en la lectura previa.
Al finalizar la clase, en el mismo día, no organizar el material, los apuntes de clase, o test realizados, releyendo al menos un par de veces todo lo visto y dejándolo preparado para la elaboración posterior del tema en profundidad.
No realizar un glosario de términos y conceptos relacionados con la materia que se está estudiando y no se comprende suficientemente.
Intentar estudiar con las preguntas de los test o contestar a dichas preguntas sin comprender perfectamente la respuesta. La respuesta correcta depende de dos variables fundamentales en la elaboración previa del material:
La realización de los primeros test suele ser frustrante por el número de errores cometidos. Un error es un indicador de un aprendizaje deficiente y ha de servir para profundizar y mejorar en la preparación de cada tema.